sábado, 15 de marzo de 2008

Somos Estudiantes: ¿Cuál es Nuestro Lugar?

La universidad de nuestros días es una institución de minorías, de eso no hay duda. Con su continua transformación en ente privado, se incrementa la elitización en su acceso, como es lógico, en función de la capacidad de pago de aquellos que aspiramos a encontrar en ella un lugar para la discusión teórica y práctica. Es así como las lógicas del mercado inundan la vida universitaria. Sus expresiones son múltiples, y van desde el sentido dado a la producción del conocimiento, como a los propósitos individualistas que se insertan en muchos estudiantes que, luego de haber adquirido la actual mercancía de la educación universitaria, vislumbran como su objetivo primero el enriquecimiento personal.Esto nos pone a los estudiantes en un lugar específico: el de cliente consumidor, lugar que es sustentado y prufundizado por la simple aceptación de dichas lógicas y nuestro fácil sometimiento a su aplicación, como si fuesen éstas incuestionables, como si no hubiese otra posibilidad.Si queremos que nuestro lugar sea otro, entonces parece necesario adoptar ciertas prácticas. Una fundamental es la de organizarnos, incluirnos en las discusiónes que se dan tanto en nuestra misma facultad como fuera de ella, y trabajar con nuestros compañeros por lo que nuestra discusión haya resuelto,Bien sabemos que la dispersión no nos servirá para generar cambio alguno, y que un primer paso es encontrarnos con los demás, en la discusión y la acción, única posibilidad de construir una fuerza que tenga posibilidad de cambiar lo establecido.
Pero la organización estudiantil no es suficiente. Con ella, entre otras posibilidades, pueden generarse políticas de corte gremial, como muchas veces sucede al interior de la universidad. Pueden elevarse demandas cuyo único fin sea el mejoramiento de nuestras propias condiciones, separándonos así de las múltiples luchas que los otros sectores sociales emprenden. Esto es lo que debemos saber evitar. Nuestro trabajo no puede aislarse y ensimismarse. Debemos saber encontrarnos con aquellos a los que está negado este espacio. Ponernos en una posición de compromiso con las disputas que se dan en otros sectores, y entender que nuestro lugar es uno más dentro de la complejidad de la sociedad en la que vivimos, uno más en la pelea de un pueblo completo. Es necesario entrar en una firme concordancia con los actores fundamentales de los cambios sociales. Trabajar una política unitaria con ellos, para dar paso a un nuevo estadio, que trascienda la reivindicación económica y los afanes reformista, y que pase a la disputa política por parte de las mayorías, siendo ésta la única posibilidad de vislumbrar una verdadera democracia.

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