jueves, 27 de marzo de 2008

COLEGIO DE PROFESORES DE CHILE: MANIFIESTO

La educación es el pilar del desarrollo y de la identidad de las personas, de la sociedad y del país.
Ella involucra a múltiples actores para la creación, generación y transmisión de valores y saberes
sociales en diferentes ámbitos y niveles. Cuando sus fundamentos y ejercicio se basan en valores
democráticos, la educación es crucial para la defensa y promoción de los derechos inalienables
de las personas.
En 2006, a partir de movilizaciones que conmovieron al país, los estudiantes secundarios
pusieron en tela de juicio la LOCE y la mercantilización de la educación, así como las inequidades
sociales y políticas aún imperantes en nuestra sociedad. Los estudiantes abrieron una gran
expectativa en el país, instalando un valioso estilo participativo de hacer política pública en una
democracia y poniendo en el centro de su crítica una de las últimas leyes promulgadas por la
dictadura militar.
El unánime clamor ciudadano generado a partir del movimiento estudiantil, en orden a reformar
profundamente el actual sistema educativo y sentar de una vez por todas las bases de un sistema
fundado en la democracia, el respeto por las diferencias, la equidad en el acceso y la distribución
de la cultura y los aprendizajes –en una palabra: en el Derecho a la Educación- ha contrastado
con la forma en que se definieron los acuerdos cuando el Gobierno, de espaldas a las grandes
mayorías, convocó solamente a una reducida élite representada por la Concertación y la Alianza,
que expresan a los grandes grupos de poder para reformular el Sistema Nacional de Educación.
Rechazamos el actual proyecto de Ley General de la Educación (LGE) presentado por el
Ejecutivo en el Congreso Nacional por tres razones fundamentales: 1) porque excluye la amplia
participación de todos los actores involucrados en la educación, 2) porque ni sus orientaciones ni
sus normas recogen el amplio respaldo social del movimiento estudiantil para poner fin al lucro enla educación y 3) por cuanto deja incólumes e incluso perfecciona las condiciones
antidemocráticas impuestas desde la dictadura.
Ante esta grave y preocupante situación, un amplio espectro de organizaciones, instituciones y
personas destacadas hemos decidido crear la Asamblea por la Defensa del Derecho a la
Educación (ANDE).
Se trata de una tarea patriótica y urgente, a la cual convocamos a todos y todas quienes habitan
nuestro país, particularmente a los trabajadores y a aquellos actores vinculados al ejercicio de la
educación. Nuestro propósito es agrupar a todas las personas que se sientan comprometidas con
un proceso de resignificación democrática, pluralista y solidaria de una educación con sentido de
país, planteamiento en la que la educación pública como espacio no excluyente y democrático,
sea relevada por encima de una cuestionable libertad de escoger por medio de la cual el mercado
ha terminado reemplazando a la sociedad civil.
Nuestra primera actividad fue solicitar a la Presidenta de la República, el pasado Martes 18, el
retiro del proyecto de ley LGE, con el objeto de recoger los aportes fruto del debate democrático
de toda nuestra sociedad.
A los parlamentarios del Congreso Nacional y a todos los partidos políticos del país, les
extendemos un llamado a respaldar el ejercicio de este derecho patriótico, teniendo como única
limitación el interés nacional y el velar celosamente por la educación de Chile y su gente.

sábado, 15 de marzo de 2008

Somos Estudiantes: ¿Cuál es Nuestro Lugar?

La universidad de nuestros días es una institución de minorías, de eso no hay duda. Con su continua transformación en ente privado, se incrementa la elitización en su acceso, como es lógico, en función de la capacidad de pago de aquellos que aspiramos a encontrar en ella un lugar para la discusión teórica y práctica. Es así como las lógicas del mercado inundan la vida universitaria. Sus expresiones son múltiples, y van desde el sentido dado a la producción del conocimiento, como a los propósitos individualistas que se insertan en muchos estudiantes que, luego de haber adquirido la actual mercancía de la educación universitaria, vislumbran como su objetivo primero el enriquecimiento personal.Esto nos pone a los estudiantes en un lugar específico: el de cliente consumidor, lugar que es sustentado y prufundizado por la simple aceptación de dichas lógicas y nuestro fácil sometimiento a su aplicación, como si fuesen éstas incuestionables, como si no hubiese otra posibilidad.Si queremos que nuestro lugar sea otro, entonces parece necesario adoptar ciertas prácticas. Una fundamental es la de organizarnos, incluirnos en las discusiónes que se dan tanto en nuestra misma facultad como fuera de ella, y trabajar con nuestros compañeros por lo que nuestra discusión haya resuelto,Bien sabemos que la dispersión no nos servirá para generar cambio alguno, y que un primer paso es encontrarnos con los demás, en la discusión y la acción, única posibilidad de construir una fuerza que tenga posibilidad de cambiar lo establecido.
Pero la organización estudiantil no es suficiente. Con ella, entre otras posibilidades, pueden generarse políticas de corte gremial, como muchas veces sucede al interior de la universidad. Pueden elevarse demandas cuyo único fin sea el mejoramiento de nuestras propias condiciones, separándonos así de las múltiples luchas que los otros sectores sociales emprenden. Esto es lo que debemos saber evitar. Nuestro trabajo no puede aislarse y ensimismarse. Debemos saber encontrarnos con aquellos a los que está negado este espacio. Ponernos en una posición de compromiso con las disputas que se dan en otros sectores, y entender que nuestro lugar es uno más dentro de la complejidad de la sociedad en la que vivimos, uno más en la pelea de un pueblo completo. Es necesario entrar en una firme concordancia con los actores fundamentales de los cambios sociales. Trabajar una política unitaria con ellos, para dar paso a un nuevo estadio, que trascienda la reivindicación económica y los afanes reformista, y que pase a la disputa política por parte de las mayorías, siendo ésta la única posibilidad de vislumbrar una verdadera democracia.